Netflix sorprende al sector con la compra de Warner Bros. y HBO por $82.7 mil millones, una adquisición que redefine el entretenimiento global y enfrenta fuertes desafíos regulatorios.
En una jugada que reconfigura —quizá para siempre— el mapa del entretenimiento global, Netflix anunció la compra de Warner Bros., HBO y HBO Max por $82.7 mil millones, superando las ofertas de gigantes como Comcast y Paramount, y detonando una tormenta política, regulatoria y creativa que ya se siente en toda la industria.
La operación, que Netflix denomina “la adquisición más estratégica en la historia de la compañía”, sólo podrá concretarse si supera una larga lista de obstáculos legales. Pero, si lo logra, la plataforma de streaming se convertirá en la propietaria de uno de los catálogos más codiciados del planeta:
- Harry Potter
- Game of Thrones
- El universo DC
- Friends, The Sopranos, The Big Bang Theory
- Clásicos como Casablanca y Citizen Kane
- Warner Bros. Pictures, Warner Bros. Television y Warner Bros. Games
Un siglo de cine y televisión, ahora bajo el mando de una empresa nacida para el streaming.
Una guerra de ofertas y acusaciones cruzadas
La noticia se filtró después de semanas de tensión en Hollywood. Paramount —considerada inicialmente la favorita debido a su cercanía con la administración Trump y el precedente de su rápida aprobación regulatoria tras fusionarse con Skydance— estalló públicamente al ver que el trato se les escapaba.
En un comunicado incendiario, la compañía acusó a Warner Bros. Discovery (WBD) de llevar adelante un proceso “tainted by management conflicts” y de favorecer a un único postor de forma “myopic” y perjudicial para los accionistas.
Mientras tanto, Netflix selló su victoria con una táctica agresiva: incluir un colosal break-up fee de USD $5 mil millones en caso de que los reguladores tumben la compra. Un mensaje claro: la empresa está dispuesta a llevar esta operación hasta el final.
Cómo sería la nueva estructura
La adquisición sólo se completará después de que WBD finalice la escisión de su división de TV lineal —incluyendo CNN, Discovery Channel, TNT Sports y otras señales— en una nueva compañía llamada Discovery Global, algo previsto para el tercer trimestre de 2026.
Netflix solo está interesada en el estudio y su brazo de streaming, no en los canales tradicionales.
La empresa insiste en que mantendrá operaciones, estrenos y estructuras actuales, destacando que Warner Bros. seguirá con lanzamientos teatrales regulares hasta 2029, y que HBO Max no será absorbido inmediatamente por Netflix, al menos en los primeros años.
La visión de Netflix: unir pasado y futuro del entretenimiento
Ted Sarandos, co-CEO de Netflix, celebró la adquisición con un mensaje que resume la ambición del gigante del streaming:
“Por más de un siglo, Warner Bros. ha emocionado y moldeado la cultura global. Al unir su legado con nuestras producciones —como Stranger Things, Squid Game o KPop Demon Hunters— podremos definir el próximo siglo de historias.”
Greg Peters, también co-CEO, aseguró que la unión permitirá “atraer más talento, más fans y crear un catálogo sin precedentes”.
Netflix estima ahorros anuales de entre $2 y $3 mil millones para el tercer año tras el cierre, además de un impulso inmediato a su capacidad productiva en Estados Unidos.
Hollywood estalla: temores por monopolio y por el futuro del cine
La oposición se movilizó en cuestión de horas.
- El Directors Guild of America alertó sobre riesgos para la competencia.
- Una red anónima de estrellas de Hollywood envió cartas al Congreso alegando que Netflix podría “poner una soga al mercado teatral”.
- Analistas del sector cinematográfico temen que la operación reduzca aún más la diversidad de estudios y ponga más presión sobre salas de cine, ya debilitadas.
Incluso cinema chains y gremios teatrales han pedido revisar la operación con lupa, temiendo que Netflix —históricamente más centrada en streaming que en salas— revierta compromisos con el mercado cinematográfico tradicional.
Un camino regulatorio espinoso
La operación no será fácil de aprobar.
El representante republicano Darrell Issa advirtió que Netflix, con más de 300 millones de suscriptores globales, ya posee “un poder de mercado sin precedentes”, lo que podría activar revisiones antimonopolio extremadamente rigurosas tanto en EE. UU. como en la Unión Europea.
Netflix, consciente del riesgo, afirma que la consolidación creará “una industria más fuerte” y “más oportunidades para los creadores”. Pero la historia reciente demuestra que las fusiones de Warner Bros. rara vez acaban bien, un recordatorio que no pocos analistas repiten tras las complicadas etapas con AT&T y luego con Discovery.
Un año extraño para Warner Bros.: éxitos, fracasos y un final inevitable
2025 ha sido particularmente turbulento para WBD.
Aunque disfrutó de éxitos en taquilla con minecraft y Sinners, el año también estuvo marcado por recortes severos, incluyendo el cierre de estudios de videojuegos y retrasos en grandes producciones.
En octubre, David Zaslav decidió poner a la venta el estudio, detonando una guerra de ofertas que culminó —sorpresivamente— con Netflix imponiéndose sobre todos.
El futuro de Zaslav sigue siendo incierto: ninguno de los comunicados ha aclarado si permanecerá en un cargo directivo tras la integración.
Lo que está en juego
Si se completa la compra, Netflix no solo controlará uno de los estudios más antiguos del mundo: también se convertirá en el jugador dominante del streaming con acceso total a uno de los catálogos más robustos, influyentes y comercialmente atractivos del planeta.
La pregunta ya no es si Netflix puede convertirse en el corazón del entretenimiento global; es si los reguladores permitirán que una sola empresa concentre tanto.













