Tiny Core Linux 16.2 sigue demostrando cómo un escritorio Linux completo puede funcionar en solo 23 MB. Te explicamos sus ventajas, por qué sigue siendo relevante en 2025 y cómo instalarlo fácilmente desde un pendrive con Balena Etcher.
En la era de Windows 11 —un sistema operativo tan pesado que incluso equipos con procesadores multinúcleo de varios gigahercios parecen quedar cortos— no es extraño que muchos usuarios comiencen a añorar la simplicidad del pasado. Para quienes han vivido desde los días de DOS 3.3, el contraste se siente brutal: máquinas potentes que rinden como si arrastrasen un ancla. La solución instintiva suele ser “pásate a Linux”, pero incluso algunas distribuciones modernas como Bazzite, que ronda los 8 GB de descarga y exige más de 50 GB de espacio instalado, pueden sentirse desmedidas para quienes buscan ligereza.
¿Existe algo más pequeño, algo que recuerde a los sistemas de antaño? La respuesta es Tiny Core Linux.
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Un escritorio Linux completo… en menos de lo que pesa una foto HD

Tiny Core Linux, disponible en tinycorelinux.net, es una alternativa extrema a los sistemas operativos convencionales: un ejemplo viviente de cuán pequeño puede ser un sistema de escritorio funcional incluso en 2025. Su versión más reciente, Tiny Core Linux 16.2, publicada a finales de septiembre, ocupa aproximadamente 23 MB en su edición estándar “TinyCore”.
Y no, no se trata de un instalador diminuto que luego descarga gigabytes: esos 23 MB incluyen el sistema completo, listo para arrancar con un entorno gráfico, sin requerir conexión a Internet.
Existe incluso una variante más austera, Core, que prescinde de la interfaz gráfica y se queda en apenas 17 MB. Es tan ligero que cabe en cualquier memoria USB, se ejecuta desde RAM sin esfuerzo y convierte incluso a hardware de dos décadas de antigüedad en máquinas perfectamente funcionales.
Tiny Core no es un experimento: es una distro completa y mantenida

Aunque su tamaño pueda parecer una broma o un intento de demostrar “lo pequeño que puede ser Linux”, Tiny Core dista mucho de ser un experimento. Es una distribución real, con mantenimiento activo, que integra kernels modernos hasta la versión 6.12, bibliotecas actualizadas, compatibilidad con hardware contemporáneo y un sistema completo de extensiones.
La clave de su ligereza reside en una filosofía estricta y coherente:
mantener la base mínima, cargar todo lo demás como módulos y, siempre que sea posible, ejecutar el sistema desde RAM.
Este enfoque modular convierte a Tiny Core en una pieza casi quirúrgica de ingeniería minimalista. El ISO no incluye nada que no sea esencial, y cada herramienta adicional se incorpora como extensión desde sus repositorios.
Otros sistemas ligeros existen, pero ninguno tan radical
Tiny Core no está solo en este terreno. Otras distribuciones ultralivianas buscan equilibrar ligereza y funcionalidad:
- SliTaz, un poco más pesada, incluye más utilidades preinstaladas como un navegador web.
- Slax, pensada para ejecutarse desde USB y orientada a la portabilidad, ofrece más compatibilidad con software Linux convencional a cambio de un tamaño mayor.
Estas alternativas buscan ser “pequeñas pero completas”. Tiny Core, en cambio, adopta un camino mucho más minimalista: su sistema base es intencionalmente incompleto.
En su forma más pura solo incluye:
- el kernel de Linux,
- BusyBox (que concentra un amplio surtido de utilidades esenciales),
- un entorno gráfico diminuto basado en FLTK/FLWM,
- y nada más.
¿Un navegador? Extensión.
¿Soporte multimedia? Extensión.
¿Drivers adicionales, herramientas avanzadas, utilidades de red? Extensiones, extensiones, extensiones.
Esto mantiene el ISO ridículamente pequeño y otorga al usuario la libertad total de construir “su Linux” desde cero… siempre y cuando sepa cómo hacerlo.
Una distro poderosa… para quienes saben caminar sin rueditas

El enfoque modular convierte a Tiny Core Linux en un sistema potente y flexible, pero también lo hace exigente. No es una distribución pensada para principiantes ni pretende serlo. El usuario debe tener familiaridad con:
- la estructura de archivos de Linux,
- gestión manual del sistema,
- selección de módulos necesarios,
- configuración del entorno.
Para alguien cansado de Windows 11 y pensando “voy a probar Linux”, Tiny Core es como abandonar un sedán para subirse directamente a un monociclo. No es la transición natural. Es un salto hacia un estilo de trabajo radicalmente distinto, más cercano al Linux del pasado que al ecosistema doméstico moderno.
El encanto histórico de un sistema que cabría en un disquete… pero con soporte moderno
El tamaño de Tiny Core parece de otra época, y lo es en cierto sentido.
En su momento, Windows 3.0 podía ejecutarse con solo 1 MB de RAM. Las primeras distribuciones de Linux cabían en un par de disquetes, con kernel, controladores, herramientas y hasta soporte para X11. Pero aquellos sistemas no debían soportar controladores USB3, WiFi moderno, aceleración gráfica o pilas de compatibilidad avanzadas.
Hoy, incluso los entornos mínimos deben cargar con un peso tecnológico que no existía hace treinta años. Por eso, que Tiny Core logre mantenerse en 23 MB sin renunciar a kernels modernos es, en sí mismo, una proeza técnica.
Más que una curiosidad: una herramienta real con usos reales
A pesar de su aura “experimental”, Tiny Core Linux no es una pieza museística. Su diseño ultracompacto y su funcionamiento íntegramente en RAM lo convierten en una herramienta versátil para:
- revivir hardware muy antiguo,
- construir sistemas embebidos o tipo appliance,
- crear entornos de rescate ultraligeros,
- hacer arranques instantáneos,
- desarrollar distribuciones personalizadas donde cada byte cuenta.
En estos contextos, Tiny Core no es solo útil: es muchas veces la mejor opción disponible.
Cómo instalar Tiny Core Linux de forma sencilla (y sin miedo a romper tu PC)
Aunque Tiny Core Linux está pensado para usuarios con cierta experiencia, su instalación inicial es sorprendentemente accesible. De hecho, se puede preparar un pendrive ejecutable en apenas cinco minutos utilizando Balena Etcher, una herramienta muy intuitiva para grabar imágenes ISO —similar a Rufus, pero con una interfaz más cuidada y sin distracciones.
A continuación, presentamos una guía simplificada ideal para quienes nunca han instalado una distribución Linux y desean probar Tiny Core sin modificar su Windows ni tocar el disco duro.
1. Descarga Tiny Core (23 MB)
Accede a la página oficial:
http://tinycorelinux.net/downloads.html
Selecciona TinyCore (23 MB) y descarga el archivo TinyCore-current.iso.
Es un archivo minúsculo: cabe incluso en un correo electrónico, y se guarda en segundos.

Nota: Si tu PC depende exclusivamente de WiFi, es mejor descargar CorePlus (248 MB), que incluye drivers inalámbricos, varios gestores de ventanas y soporte para teclados no estadounidenses. La instalación es idéntica.
2. Instala Balena Etcher
Visita: https://etcher.balena.io/
Descarga la versión para Windows y sigue el instalador tradicional: Siguiente → Siguiente → Finalizar.
3. Prepara un pendrive de 1 GB o más
Cualquier memoria USB sirve, incluso una de 4 GB antigua.
Eso sí: todo lo que contenga se borrará al grabar la imagen.
4. Crea el USB booteable con Etcher

- Conecta el pendrive.
- Abre Balena Etcher.
- Pulsa “Flash from file” y elige TinyCore-current.iso.
- En “Select target”, escoge tu pendrive.
- Haz clic en “Flash!”.
En uno o dos minutos verás “Flash Complete!”, y el USB estará listo.
5. Arranca tu PC desde el pendrive
- Reinicia el ordenador con el USB conectado.
- Pulsa repetidamente la tecla del menú de arranque (F12, Esc, F11, F10, F9 o F2, según la marca).
- Selecciona el pendrive en la lista y presiona Enter.
Tiny Core cargará en menos de 10 segundos. No instala nada en tu disco a menos que tú lo elijas: funciona como un sistema live completamente aislado (funciona 100% desde el pendrive).
6. ¿Quieres persistencia? (Guardar cambios entre reinicios)
Tiny Core funciona desde la RAM, así que por defecto no guarda configuraciones ni archivos.
Si quieres que guarde tus archivos y programas entre reinicios (persistencia), en el propio pendrive:

- Haz clic derecho en el escritorio → Applications → Terminal
o abre una terminal con Ctrl+Alt+T. - Escribe esto y pulsa Enter:
filetool.sh -b
- Te preguntará si quieres hacer respaldo, di que sí.
Esto creará una pequeña carpeta en el USB donde se almacenarán tus extensiones, configuraciones y documentos.
Con estos pasos, cualquier usuario acostumbrado a Windows puede experimentar Tiny Core Linux sin riesgo alguno. Es una excelente forma de probar la filosofía minimalista de la distribución antes de profundizar en su entorno modular.
Para usuarios expertos, un mundo de posibilidades; para principiantes, mejor otra ruta
Quien tenga soltura configurando sistemas desde cero encontrará en Tiny Core uno de los entornos más veloces, maleables y eficientes del panorama Linux, capaz de convertir un viejo PC beige de los 90 en un pequeño guerrero todavía listo para trabajar.
Pero para el usuario general, acostumbrado a asistentes gráficos y configuraciones automatizadas, resulta más sensato comenzar con distribuciones amigables como Linux Mint. Tiny Core está hecho para quienes entienden cómo manipular las entrañas del sistema, no para quienes buscan un “Linux listo para usar”.








