Descubre cómo probar más de 60 distribuciones Linux desde el navegador sin instalar nada. Así funciona DistroSea y esto es lo que ofrece.
Como usuario de Linux desde hace años, siempre intento animar a más personas a darle una oportunidad. El problema es que muchos sienten que probarlo implica formatear el equipo, lidiar con particiones o aprender conceptos nuevos desde el primer minuto. Y eso, para quien solo quiere “ver cómo es”, puede resultar demasiado.
Por suerte, hoy existen varias formas de experimentar con Linux sin complicaciones. Están las máquinas virtuales, Windows Subsystem for Linux (WSL) e incluso los clásicos sistemas en modo “live”. Pero también hay una alternativa todavía más simple: ejecutar una distribución Linux directamente desde el navegador que ya estás usando ahora mismo.

Hace poco descubrí DistroSea.com, una web que permite ejecutar y probar más de 60 distribuciones Linux directamente desde el navegador. Sin instalaciones, sin crear un USB booteable y sin tocar el disco duro.
DistroSea utiliza tecnología de máquinas virtuales (VM) para permitir que varios sistemas operativos —en este caso, distintas distribuciones Linux— se ejecuten sobre un mismo sistema anfitrión. Cada distro funciona en una máquina virtual aislada, con sus propios recursos virtualizados: CPU, memoria RAM y almacenamiento.
¿Y cómo lo consiguen? DistroSea descarga y configura las imágenes ISO de las distribuciones usando el script “quick get” del proyecto Quickemu. Además, emplea bibliotecas noVNC para que puedas interactuar con el sistema desde el navegador. noVNC es un cliente VNC (Virtual Network Computing) basado en la web que se conecta al entorno gráfico de la distribución que se ejecuta en el servidor y lo transmite a tu navegador. En la práctica, puedes usar la distro casi como si estuviera instalada en tu propio equipo.
DistroSea no es la primera web en ofrecer algo así. Antes existía DistroTest.net, aunque terminó cerrando. Aun así, siguen apareciendo servicios similares que permiten usar Linux online. Sin embargo, por catálogo y funcionalidades, DistroSea destaca claramente. Además, parece mantener sus distribuciones bastante actualizadas, incorporando nuevas versiones, correcciones de errores y mejoras de rendimiento con mayor rapidez que otras alternativas.
Probando algunas distribuciones populares de Linux

La primera distribución que probé en DistroSea fue Ubuntu, empezando por la versión estándar. Probé tanto Ubuntu 24.04 como la 24.10.
En el caso de Ubuntu 24.04, la experiencia fue incluso ligeramente mejor que la que había tenido previamente en VirtualBox. En mi máquina, Ubuntu 24.04 dentro de VirtualBox presentaba ciertas incompatibilidades que provocaban bloqueos ocasionales. En DistroSea, en cambio, no encontré ese problema.

El sistema venía con muchas aplicaciones preinstaladas, como la suite completa de LibreOffice, Remmina y GParted. La cuenta de usuario por defecto no tenía contraseña, así que podía usar sudo o cambiar a root sin inconvenientes. También instalé algunas aplicaciones adicionales, como VLC, Git y GIMP.
Al principio era escéptico. Al tratarse de un entorno “live” alojado en la nube, dudaba que permitiera instalar demasiado. Pero para mi sorpresa, pude descargar e instalar aproximadamente 1 GB en aplicaciones sin ningún problema. También probé el Centro de aplicaciones y, como era de esperar, funcionó correctamente.

Ahora bien, ¿qué tal se siente usarlo en la práctica? Evidentemente, esperar la misma experiencia que una instalación nativa sería poco realista. Aun así, DistroSea respondió bastante bien a mis pruebas. Programé un poco, navegué por internet, vi vídeos (en Dailymotion; YouTube no reproducía contenido por alguna razón) y edité imágenes en GIMP. En la mayoría de tareas el rendimiento fue aceptable.
El problema apareció al hacer multitarea. Al abrir varias aplicaciones al mismo tiempo, empezaron a notarse retrasos importantes y algunos bloqueos temporales.
Para navegar utilicé Mozilla Firefox y visité páginas relativamente pesadas para comprobar cómo se comportaba. Tras abrir más de dos pestañas, empezaron los problemas. También se quedaba colgado momentáneamente al intentar descargar archivos desde el navegador. La velocidad de internet no estaba limitada: medí la conexión con Fast.com y obtenía los mismos resultados que en mi equipo habitual. Así que el cuello de botella no parecía estar en mi red.

Después de Ubuntu, también probé otras distribuciones como Fedora Workstation, Arch Linux (sin entorno gráfico) y Zorin OS 17 Core64. En términos de rendimiento, la experiencia fue bastante similar. Eso sí, las distribuciones más ligeras resultaron más ágiles y fáciles de manejar.
No es una experiencia Linux completa

Después de pasar bastante tiempo trasteando con DistroSea, quedó claro que aún no puede ofrecer una experiencia Linux completa.
Para empezar, necesitas una conexión a internet estable. Si tu red es inestable, las desconexiones serán frecuentes. Incluso con buena conexión, ciertos aspectos pueden sentirse algo lentos. En mi caso, notaba retrasos en clics del ratón y en algunos atajos de teclado.
Otro inconveniente es que, si permaneces inactivo durante unos minutos, el sistema te desconecta automáticamente sin previo aviso. Esto se hace para liberar los recursos asignados a tu máquina virtual y permitir que otro usuario pueda conectarse. En distribuciones populares como Ubuntu, además, es habitual tener que esperar en una cola antes de poder acceder.

También existe una limitación importante en el acceso a internet: no puedes navegar desde dentro de la distribución si no inicias sesión con una cuenta de Google. Según sus creadores, esta medida busca evitar abusos y limitar el número de conexiones salientes. Si no quieres usar tu cuenta de Google, no podrás utilizar internet dentro del sistema. Además, en mis pruebas el sonido no funcionó, pese a intentar reproducir contenido desde distintas fuentes.
Por último, hay que tener en cuenta que no estás usando una instalación completa de Linux, sino un entorno “live”. Es el mismo concepto que aparece al arrancar una ISO de Ubuntu y elegir entre “Instalar Ubuntu” o “Probar Ubuntu”. DistroSea solo ofrece la opción de prueba. Esto es perfecto para explorar y experimentar, pero implica limitaciones claras: los datos no se guardan entre sesiones y ciertos cambios no son persistentes.
Dicho esto, como punto de partida es excelente. No necesitas configurar máquinas virtuales, ni instalar WSL, ni tocar tu sistema. Tampoco hay riesgo de dañar tu equipo o perder datos. Simplemente abres el navegador, entras en la web, eliges la distribución que te interesa y empiezas a probar. Reducir tanto las barreras de entrada puede animar a mucha más gente a dar el salto y conocer Linux por primera vez.
¿Merece la pena probar DistroSea para empezar con Linux?

DistroSea tiene un potencial enorme. A día de hoy sigue siendo un proyecto relativamente pequeño que depende en buena parte de donaciones de entusiastas de Linux para mantenerse en funcionamiento.
Teniendo eso en cuenta, es justo reconocer el trabajo de sus desarrolladores y lo lejos que ha llegado la plataforma. Si quieres dar tus primeros pasos en el mundo Linux con el mínimo esfuerzo posible, es una visita obligada. Y si después te convence, siempre podrás dar el siguiente paso y probar una instalación real en tu propio equipo.












