La filtración de las ROM keys de PlayStation 5 podría comprometer de forma permanente la seguridad de la consola, facilitando futuros jailbreaks y obligando a Sony a plantear revisiones de hardware.
La seguridad de PlayStation 5 podría haber sufrido su golpe más serio desde el lanzamiento de la consola. Según múltiples reportes surgidos en las últimas horas, las ROM keys de PS5 habrían sido filtradas, un hecho que, de confirmarse plenamente, tendría implicaciones profundas y potencialmente irreversibles para el sistema de protección de la consola de Sony.
La información comenzó a circular a finales del 31 de diciembre de 2025 y ganó tracción rápidamente dentro de la comunidad de seguridad y del entorno de desarrolladores y hackers especializados en consolas. De acuerdo con el análisis publicado por The CyberSec Guru, se trataría de las claves criptográficas del BootROM, el nivel más bajo y sensible de la arquitectura de seguridad de PS5, grabado directamente en el silicio del APU durante su fabricación.
A diferencia de vulnerabilidades de software o exploits a nivel de kernel —que Sony ha conseguido mitigar en el pasado mediante actualizaciones de firmware—, este tipo de filtración plantea un problema estructural. El BootROM es el primer código que se ejecuta al encender la consola y su función es verificar que todo el proceso de arranque posterior esté firmado y autorizado por Sony. Las claves que utiliza para esa verificación no pueden modificarse mediante parches, ya que forman parte física del chip.

En términos prácticos, la supuesta filtración permitiría a investigadores y hackers descifrar y estudiar el bootloader oficial de PS5, algo que hasta ahora funcionaba como una auténtica “caja negra”. Con ese conocimiento, se abre la puerta a comprender en detalle cómo funciona la cadena de confianza del sistema, identificar puntos débiles adicionales y, eventualmente, desarrollar métodos más avanzados de modificación del software de la consola.
Eso sí, es importante subrayar que esta filtración no implica la aparición inmediata de consolas PS5 completamente liberadas o con jailbreak funcional para el público general. La seguridad de la consola no depende de una sola capa, y todavía existen otros mecanismos —tanto a nivel de sistema operativo como de servicios en línea— que deben ser superados. Sin embargo, la pérdida del control sobre las ROM keys supone que uno de los pilares fundamentales de la seguridad de PS5 ya no es secreto.
El carácter “imposible de parchear” del problema es lo que más preocupa a largo plazo. Sony no puede invalidar esas claves en las consolas que ya están en manos de los usuarios. La única solución técnica real sería introducir una revisión de hardware, con nuevos APUs que incorporen claves distintas. Esto dejaría a los modelos actuales en una situación similar a la de las primeras PlayStation 3 o las Nintendo Switch iniciales: unidades permanentemente vulnerables frente a ciertos tipos de exploits.
La historia demuestra que este tipo de escenarios no son nuevos para la industria. En el caso de PS3, un error criptográfico acabó permitiendo la instalación de firmware personalizado de forma masiva, con consecuencias evidentes en términos de piratería y trampas en juegos online. Nintendo vivió algo parecido con el exploit “fusee-gelee” en los primeros modelos de Switch, que hoy en día siguen siendo muy cotizados precisamente por su imposibilidad de ser parcheados.
Más allá de la piratería, la filtración de las ROM keys también podría acelerar el desarrollo de homebrew, Linux nativo y emulación. Con acceso al proceso de arranque completo, los desarrolladores tendrían información mucho más precisa para crear sistemas operativos alternativos o mejorar la compatibilidad y el rendimiento de emuladores de PS5 en PC, como shadPS4 o Kyty. Desde el punto de vista de la preservación del hardware y del software, esto supone un avance significativo.
Por ahora, Sony no ha emitido ningún comunicado oficial al respecto. Es previsible que la compañía esté analizando la situación antes de pronunciarse, ya que confirmar o desmentir la validez de las claves filtradas tiene implicaciones legales y técnicas delicadas. A corto plazo, es probable que veamos una intensificación de las medidas de control a nivel de red y de PlayStation Network, mientras que a medio plazo no se descarta una revisión silenciosa del hardware.
Lo que sí parece claro es que, si la filtración es auténtica, la percepción de PS5 como una plataforma totalmente cerrada y segura ha cambiado de forma irreversible. Puede que el impacto práctico no sea inmediato para el usuario medio, pero para la comunidad técnica y para el futuro del ecosistema PlayStation, este episodio marca un antes y un después.










