La próxima Xbox llegaría en 2027 como un híbrido basado en Windows 11, con soporte para Steam y Epic, retrocompatibilidad total y un ecosistema abierto con múltiples dispositivos.
La próxima Xbox ya tiene horizonte: 2027 y un cambio radical de estrategia
La nueva generación de Xbox empieza a definirse y, si los últimos informes se confirman, Microsoft no solo prepara una consola más potente: está rediseñando por completo lo que significa ser una Xbox.
Diversas informaciones apuntan a que la compañía estaría trabajando en una plataforma prevista para 2027 que funcionaría, en esencia, como un PC con Windows 11 optimizado para el salón, pero con una interfaz de consola por defecto. No sería simplemente una Xbox más rápida. Sería un cambio estructural en el modelo tradicional de consolas.
Una Xbox que es, básicamente, un PC con Windows 11
Según los detalles publicados por Windows Central y respaldados por otros medios especializados, la próxima Xbox arrancará con una interfaz pensada para televisión, similar a la actual experiencia Full Screen de Xbox. Sin embargo, bajo esa capa se encontraría un sistema Windows 11 completo.
Esto implica algo que hasta hace poco parecía improbable en el mundo de las consolas: soporte para múltiples tiendas digitales, incluyendo Steam y Epic Games Store, además de la Microsoft Store. El usuario podría salir del entorno “consola” y acceder al escritorio completo de Windows, ejecutando aplicaciones de productividad o cualquier otro software compatible.
No se trataría solo de jugar. Microsoft estaría persiguiendo un dispositivo híbrido capaz de funcionar también como estación de trabajo ligera, centro multimedia o equipo creativo. Un movimiento que rompe con décadas de ecosistemas cerrados en el sector.
AMD confirma el objetivo: 2027
La ventana de lanzamiento cobró fuerza tras unas declaraciones públicas de Lisa Su, CEO de AMD, quien afirmó que el desarrollo del SoC personalizado para la próxima Xbox “progresa bien para soportar un lanzamiento en 2027”.
El chip, conocido internamente como “Magnus”, formaría parte de la colaboración estratégica y multianual entre AMD y Microsoft. Aunque la compañía de Redmond no ha confirmado oficialmente la fecha, el comentario refuerza la idea de que 2027 es el escenario más probable, siempre que el software esté listo.
Y ahí está una de las claves. Microsoft no habría fijado internamente una fecha inamovible. El rendimiento y la estabilidad de Windows 11 en un entorno tipo consola serán determinantes. El objetivo no es llegar primero, sino llegar con una experiencia pulida.
Más que una consola: un ecosistema completo
La estrategia no se limitaría a un único dispositivo. Microsoft estaría trabajando con fabricantes como ASUS para ofrecer distintos modelos compatibles con la plataforma Xbox, replicando el enfoque visto con los Xbox Ally.
La idea es clara: un ecosistema “Xbox Everywhere” con hardware de diferentes precios, formatos y niveles de potencia. Desde opciones premium hasta dispositivos más accesibles fabricados por socios OEM.
Esto también explicaría por qué la compañía no dependería exclusivamente de grandes volúmenes de ventas de su modelo first-party. El hardware propio sería la referencia, la experiencia base. Pero el crecimiento vendría del conjunto del ecosistema.
Además, los informes indican que Microsoft no ha abandonado la idea de una Xbox portátil first-party, aunque el modelo de sobremesa sigue siendo la prioridad inmediata.
Retrocompatibilidad y apertura total
Uno de los pilares confirmados es la compatibilidad con el catálogo actual. La nueva Xbox mantendría soporte para juegos de Xbox One, Xbox Series X|S y títulos retrocompatibles de generaciones anteriores.
Al mismo tiempo, la apertura a tiendas externas podría transformar la consola en la plataforma más flexible del mercado. Epic Games ya ha expresado públicamente su intención de llevar su tienda al próximo hardware si Microsoft lo permite. Steam, por su parte, sería un candidato natural en este nuevo escenario.
La consola pasaría de ser un sistema cerrado a convertirse en un punto de convergencia entre consola y PC.
El factor precio y el contexto del mercado
El precio sigue siendo una incógnita. La industria atraviesa un periodo de volatilidad marcado por aranceles, tensiones geopolíticas y el aumento del coste de componentes como la memoria RAM.
Microsoft aún no tendría definido el precio final. El contexto recuerda al lanzamiento de dispositivos como el Steam Machine o incluso los recientes modelos portátiles tipo PC, donde los precios se ajustan hasta el último momento.
Mientras tanto, la compañía espera que Xbox Series X|S mantenga una larga vida comercial, especialmente si el nuevo modelo apunta a un segmento más premium.
Una apuesta ambiciosa… y arriesgada
La visión es ambiciosa: una plataforma abierta, con múltiples tiendas, retrocompatibilidad total y colaboración estrecha entre los equipos de Windows y Xbox.
Pero también es una jugada arriesgada. Integrar Windows en el salón con una experiencia verdaderamente fluida no es trivial. Los primeros indicios con dispositivos como el Xbox Ally muestran que todavía hay margen de mejora en estabilidad y optimización.
Si Microsoft consigue ejecutar bien esta transición, podría redefinir el concepto de consola para la próxima década. Si falla, corre el riesgo de diluir la identidad Xbox en un mercado cada vez más fragmentado.
2027 parece lejano. Pero la próxima generación ya no gira solo en torno a teraflops. Gira en torno a qué es, exactamente, una consola.













