¿Vale la pena un Intel Xeon para los juegos?

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¿Vale la pena uno de esos rápidos procesadores Intel Xeon para jugar o son sólo para estaciones de trabajo? Averigüémoslo. La respuesta podría sorprenderte.

Los procesadores Xeon sencillamente no son adecuados para los juegos. Son extremadamente costosos, están diseñados para tareas informáticas exigentes y tienen sus propios zócalos.

En definitiva, son mucho más potentes de lo que se requiere en los juegos, lo que las convierte en una mala inversión en general para un PC gaming.

Probablemente hayas oído hablar de los procesadores Intel Core i9, de las CPUs Ryzen Threadripper, y probablemente incluso de las placas base con doble procesador.

Pero también hay otros potentes procesadores en el mercado, concretamente los procesadores Intel Xeon. Eso sí, están dirigidos al sector empresarial.

Lo más probable es que estés en esta página porque te has encontrado mirando esas especificaciones asombrosas y no puedes evitar preguntarte: ¿es un Xeon una solución viable para los juegos?

Averigüémoslo ahora mismo.

Los mejores procesadores para gaming del momento (Intel & AMD)

¿Qué es Xeon?

Lanzadas por primera vez por Intel en 1998, las CPUs Xeon son procesadores de gama alta diseñados específicamente para servidores y estaciones de trabajo, e introducen numerosas características de las que carecen sus homólogos de la serie Core.

En particular, tienden a tener un número de núcleos significativamente mayor, llegando a 28 núcleos y 56 hilos en los modelos de gama más alta. Además, cuentan con una cantidad mucho mayor de memoria caché, que oscila entre los 4 y los 60 MB, aunque varía mucho de una serie a otra.

Por supuesto, también están disponibles en versiones más modestas, y algunos de los modelos más asequibles son CPUs de doble y cuádruple núcleo con tecnología Hyper-Threading, destinadas a los usuarios menos exigentes.

¿Qué función tiene una CPU en los juegos?

Los Xeon suelen ser superados por sus homólogos Core i5 e i7 al estar diseñados para servidores.

Antes de responder a la pregunta clave, debemos considerar qué hace una CPU en un ordenador para juegos.

Es fundamental entender que la CPU no es el componente más importante de un PC para juegos, sino la GPU.

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La CPU se denomina unidad central de procesamiento por una razón. Constituye la parte central del ordenador y lo controla todo, pero hay que tener en cuenta que los juegos no son muy exigentes respecto a la CPU. La mayor parte de lo que hace una CPU cuando juegas es indicarle a la GPU lo que tiene que hacer.

Así que, al final, la GPU hace la mayor parte del trabajo físico, mientras que la CPU actúa como una especie de gestor. Ahora bien, esto plantea la siguiente cuestión importante…

Cuellos de botella

Seguramente habrás oído este término flotando por Internet, y seguro que te has topado con él si visitas algún foro de hardware.

El término cuello de botella («bottlenecking») significa que tu CPU no puede seguir el ritmo de la GPU, es decir, no es capaz de darle todas las instrucciones que se supone que debe dar con la suficiente rapidez. Como resultado, la GPU no rinde a su capacidad óptima, y el rendimiento en el juego se verá afectado.

Pero, ¿es necesaria una CPU Xeon para evitar el cuello de botella? En absoluto. De hecho, incluso las CPU Intel Core i5 son capaces de trabajar con una GTX 1080 Ti sin ningún cuello de botella significativo. La única razón por la que podrías necesitar más potencia de CPU es si utilizas cualquiera de las tarjetas de gama alta en modo SLI.

Conclusión

En resumen: no, una CPU Xeon no vale la pena para los juegos. Son CPUs extremadamente potentes diseñadas para tareas informáticas exigentes y multitarea pesada, ninguna de las cuales se requiere en un PC para juegos, sólo en una estación de trabajo o servidor.

Además, las CPUs Xeon tienen un precio excesivo, ya que la mayoría de los modelos cuestan más de 1000 dólares. E incluso si encuentras una más barata, de gama baja, esas CPUs tendrán su propio zócalo y arquitectura, lo que las hace incompatibles con las placas base convencionales y podría llevar a un peor rendimiento en el juego.

Al final, la única razón legítima para usar un Xeon para jugar es si necesitas una estación de trabajo potente.

De lo contrario, gastar mil dólares o más en una CPU, aunque sea para una configuración en SLI de la GTX 1080 Ti, simplemente no merece la pena. Siempre es mejor usar CPUs de consumo para jugar.

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